Batman v Superman: Dawn of Justice (2016)

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Es sin lugar a dudas uno de los “eventos cinematográficos” del 2016. La posibilidad de ver compartiendo (y compitiendo en) pantalla a Batman y Superman es uno de los sueños ñoños que tiene más larga data en el cine. Si a eso se le suma Wonder Woman y los cameos de los superhéroes más reconocidos de la marca DC, uno solo podría esperar un resultado explosivo.

Batman vs Superman: Dawn of justice comienza recreando por enésima vez en el cine el origen del hombre murciélago. Aquel asesinato en un oscuro callejón, que termina definiendo el futuro del joven Bruce Wayne. Ese puntapié inicial nos da a entender que el foco y el motor de la película serán las acciones que desarrolle el héroe de Ciudad Gótica.

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Luego de esa introducción, nos encontramos con los acontecimientos ocurridos durante la batalla final de Man of Steel, en donde Bruce Wayne ve caer el edificio corporativo de la empresa que lleva su nombre, perdiendo en el proceso a un indeterminado número de personas y amigos. Este desastre, le genera el origen de los cuestionamientos al aparecido nuevo héroe extraterrestre, y a la postre, será el punto que genere el conflicto entre los dos héroes que aparecen en el título de la película.

BvS: DoJ funciona en dos niveles. El primero, todo lo que tiene relación con su puesta en escena y las tomas de acción. Todo esto se desarrolla de forma magistral. Las batallas entretienen y hacen que uno este tenso en todo momento por saber el destino de los personajes. Cada una de secuencias ofrece algo nuevo, y todos los héroes involucrados en la acción tienen sus momentos de gloria y destacan en lo individual. A esto, le sumamos piezas musicales acordes al momento que estamos viviendo. En lo personal, la música para la aparición de Wonder Woman esta simplemente increíble.

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El segundo nivel está asociado a la historia. Y es aquí donde encontramos algunos problemas. El único personaje que tiene un desarrollo en su historia es Batman/Bruce Wayne. El resto apenas tiene pinceladas, que no permiten que uno los conozca (y los entienda) completamente. Tal vez, Superman/Clark Kent tiene algo que mostrar en ese sentido, pero la verdad, es poco para las expectativas que uno tiene si su nombre aparece con letras gigantes en el título de la película. Por otro lado, las motivaciones del villano de turno nunca quedan del todo claras. Algunas ideas simplemente se pierden en medio de todo el contexto general de la película.

Las actuaciones están a la altura de lo que uno puede esperar. Batfleck exorciza todos los malos comentarios que alguien pudo imaginar. En serio, todas las escenas de Ben Afleck están tan bien armadas que uno no extraña ningún elemento de las películas anteriores del murciélago. Por otro lado, Gal Gadot brilla cuando usa el traje de la amazona, y desde que aparece en ese rol simplemente se roba la película. Por contraparte su alter ego humano Diana Prince tiene muy poco desarrollo y uno se queda con ganas de más (bien jugado pensando en su película en solitario). El resto del elenco cumple con lo que uno espera. Cavill hace un Superman creíble ¡pero ojo! Este Kriptoniano es bien distinto al que nos presentó hace ya varios años el querido Christopher Reeve. El nuevo Alfred, encarnado por el gran Jeremy Irons, también destaca. De lo bueno poco dicen, y en este caso, sus apariciones siempre aportan la dosis de ironía necesaria.

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Para resumir, la película cumple en términos de acción y puesta en escena. Batman y Superman nos presentan una batalla a la altura y Wonder Woman ilumina la pantalla. El villano de turno queda incompleto en la necesidad de introducir demasiados elementos para preparar la parrilla de estrenos que viene en el futuro. La historia entonces, nos deja una extraña sensación de revoltijo. Con demasiada información por procesar y algunos elementos que simplemente quedan flotando sin mucho sustento aparente.

Si puede, vaya al IMAX. No se arrepentirá. No tome agua en exceso, los 150 minutos de película pueden pasar factura.

Por Keno Gallardo

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