El Libro de la Selva (1967)

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Corrían los 90´s cuando a las pantallas nacionales llegó el Club Disney, espacio televisivo en que además de ciertas actividades, pasaban dibujos animados de Disney, como es lógico. Fue ahí donde vi Chip & Dale Rescue Rangers, Darkwing Duck y TaleSpin o, como le pusieron acá, Los Aventureros del Aire. Esta última serie era protagonizada por un Oso muy buena onda y bien indiana Jones para sus cosas: Baloo (ha de ser por eso que me quedé con la imagen mental de que Harrison Ford de Raiders of the Lost Ark es Baloo hecho persona). Me gustaban mucho sus episodios e incluso llegué a construir el avión que salía en la serie, y pase tardes inventando aventuras imaginarias para Baloo.

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Con el tiempo me enteré de que dicha serie era un spin off de una película animada de los años 60’s: The Jungle Book a.k.a. El Libro de la Selva, y que varios de los personajes, como Shere Khan, Louie o el mismísimo Baloo habían salido de ahí; fue entonces cuando decidí verla, pero pasaron los años y no fue hasta hoy, a una semana del estreno de su remake en Live Action, que pude hacerlo.

Por motivos desconocidos, Bagheera, una pantera negra, encuentra una canasta con un niño en medio de la selva, se apiada del bebé y se lo lleva a una familia de lobos, quienes decidirán criarlo como uno más de sus cachorros. Pasa el tiempo, y reaparece una amenaza a quien todos los animales de la selva temen: el tigre Shere Khan, enemigo acérrimo de los humanos. Dado esto, los animales temen por la vida de Mowgli, el niño, y deciden que lo deben regresar a la tribu de los humanos para protegerlo.

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La película es bastante entretenida y resulta muy bonito volver a ver escenarios dibujados como pinturas. Por otro lado, la música es instrumental y, a la usanza de aquellos tiempos, refuerza las acciones de los personajes, muy a lo “Tom y Jerry” clásicos. Finalmente, el movimiento de los personajes, especialmente Bagheera, es genial; la suavidad y realismo con que lo han hecho es de destacar. Ésta fue la última película que Walt Disney supervisó personalmente. Es bien sabido su gusto por el perfeccionismo de las imágenes y, por esta razón, envió a su grupo de animadores a la selva para obtener el resultado que vemos en pantalla.

Por esa época las cosas eran más simples e inocentes y eso se nota en el desarrollo de la historia. Perdónenme los fans pero no me dio la impresión de que la tropa de elefantes cumpliera un rol realmente necesario para la trama (¿elemento cómico?), encaja bien, pero es muy de antaño eso de poner historias anexas para rellenar, es decir, ya… Todos estaban preocupados por ayudar a Mowgli pero los elefantes no hacen nada, incluso tengo la misma queja para Bagheera y la pelea final contra Khan, creí que haría más y le tenía fe… Es una pantera negra, está muy a la par según yo.

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También me cayó un poco mal Mowgli, no tiene arco de cambio y es siempre un cabro chico egoísta, sólo piensa en él. No así Baloo, que de ser un Oso que hace lo mínimo por vivir pasa a ser el protector del cachorro humano. También encontré que esto – su encariñamiento con el niño – pasaba en muy poco tiempo, pero no me hizo tanto ruido, ya que los buitres, siendo buitres, también demuestran tener buen corazón. ¡Y qué divertido que sean referencia a The Beatles! Apenas terminé la película fui a ver en IMDB quienes habían puesto la voz a estos personajes, pero lamentablemente no fue la banda de Liverpool por culpa de John Lennon que vetó la idea. Igual el guiño quedó simpático. (Originalmente Brian Epstein, productor de The Beatles, había solicitado a Disney que ellos dieran las voces a algún personaje en la película y los buitres fueron diseñados especialmente con ese propósito)

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Ok, le encontré detalles, pero dado la época lo cierto es que son descartables, la cinta es livianita, fácil de llevar, entretenida, agradable y bastante corta (Una hora y dieciocho minutos). Los personajes que acompañan a Mowgli son entrañables, especialmente Baloo, tú también te harías amigo de él, todo el rato, es lejos el personaje más querible del film. Y la canción de “Busca lo Más Vital” resulta harto pegajosa, en su época estuvo nominada a un Oscar y luego serviría de inspiración a Elton John para “Hakuna Matata” que prácticamente postula lo mismo en El Rey León. Es la madre de las canciones de “no te preocupes de nada, tú sólo vive”.

En resumidas cuentas, he quedado con muchas ganas de ver su adaptación a los tiempos modernos, pueden nutrir los mínimos puntos flacos que le encontré y agregar un poco más de acción, hay casi 30 minutos más de metraje en la nueva adaptación que me dan esperanzas, porque la base está muy bien y los años no han podido dejarla en el pasado, todavía funciona a la perfección. El Libro de la Selva realmente es un clásico.

Por Peter Von LLantua

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